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Noche de reyes
Había dejado mis zapatos,pedí que cese el terrorismo y la crueldad de los ricos, de los ejércitos, que humilla a un pueblo entero, en la gran cárcel de Gaza.Los terroristas que deciden si entra el pan o no,si entra la medicina,si puede entrar la luz,si la vida.
Encontré para Gaza regalos de sangre y mutilaciones.Una escuela de la Onu con refugiados bombardeada.Pensé en los reyes que llevaban regalos a un recién nacido,hace muchos años y justo en ese barrio¿Cómo será nacer hoy en Gaza?sabemos sí como se muere.Lo único que encuentro cierto es el dolor que compartimos algunos.La soledad de siempre de las víctimas,víctimas tanbién de las palabras que dicen que son culpable de su muerte.
Por eso no creo en reyes ni príncipes a punto de ponerse la corona del imperio mundial
No creo en el silencio.
Creo en el dolor de ese niño del getho de Varsovia,creo en el dolor de los niños de Hiroschima,creo en el dolor de los niños de Gaza,creo en Ana Frank,denunciada por los buenos vecinos.Creo en el diario de la adolescente de Gaza que no tiene quien lo encuentre porque nadie va a salvarla. En esas niñas,acá cerca,que la iglesia pone en la cruz de morirse de un aborto mal hecho.En áfrica donde mueren sin nombre y sin remedio.
Por eso saco los zapatos, el poquito de pasto y de agua y el resto de inocencia.Con los zapatos en la mano pienso en todos los desangelados y no me alcanza mi par.Les pido que
guarden sus zapatos porque hay muchos que merecen ese contundeente mensaje de desprecio.
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